viernes, 18 de mayo de 2007
Sólo di no
Sólo di no. Con convicción, persuade a tu cerebro, ponle a trabajar, comienza a razonar. Por qué lo hace, por qué se deja llevar por falsas esperanzas, ¿es comodidad? ¿a caso le lleva a la felicidad? El cerebro maquinando, y al instante, todo el cuerpo se echa a temblar: el corazón se acelera, los músculos se contraen, los vasos sanguíneos se dilatan, nudos en la garganta. Una droga que libera tu cuerpo al estímulo de tus pensamientos. Bloquéalos, o vendrá el síndrome de abstinencia, tu cuerpo pedirá la droga que le da gratis tu propio subconsciente totalmente consciente. Y cuando no puedas dárselas, bajará tu ánimo cayendo en un pozo negro, hasta que un nuevo estímulo invada hasta la última de las sinapsis, sacudiéndose cada célula en su seno. y así será siempre, porque no habrá un culmen, al final sólo estará la muerte...
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1 comentario:
Tu también escribes bien
me gustó esto...pasaré por aquí más seguido
saludos!
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