viernes, 18 de mayo de 2007
Sólo di no
Sólo di no. Con convicción, persuade a tu cerebro, ponle a trabajar, comienza a razonar. Por qué lo hace, por qué se deja llevar por falsas esperanzas, ¿es comodidad? ¿a caso le lleva a la felicidad? El cerebro maquinando, y al instante, todo el cuerpo se echa a temblar: el corazón se acelera, los músculos se contraen, los vasos sanguíneos se dilatan, nudos en la garganta. Una droga que libera tu cuerpo al estímulo de tus pensamientos. Bloquéalos, o vendrá el síndrome de abstinencia, tu cuerpo pedirá la droga que le da gratis tu propio subconsciente totalmente consciente. Y cuando no puedas dárselas, bajará tu ánimo cayendo en un pozo negro, hasta que un nuevo estímulo invada hasta la última de las sinapsis, sacudiéndose cada célula en su seno. y así será siempre, porque no habrá un culmen, al final sólo estará la muerte...
jueves, 17 de mayo de 2007
Fantasía real = felicidad?
"Tú eres una de las personas a las que más quiero en este mundo, si es que no eres ya a la que más adoro. Siempre has estado ahí, a mi lado, cuando me caía ahí estaba tu mano para levantarme, cuando necesitaba un hombro en el que llorar, ponías el tuyo. Siempre me has escuchado, mis alegrías, mis penas, mis películas y mis paranoias. Me has ayudado a pensar, a aclarar mi mente cuando sólo había caos. Has estado en mis momentos felices, pero también en los que no lo fueron tanto. Eres la persona perfecta, a todo te amoldaste, a cualquiera de mis necesidades, a mis penurias y estrecheces. Me ayudaste a conciliar el sueño en días de tormenta, en días en los que mi cabeza no paraba de pensar. Y todo lo que me enseñaste. Aún así me quedo corta al relatar todas tus excelencias y virtudes. Y aunque no las tuvieras, te querría igual, porque para mí tu eres perfecto."
Se alejaron ambos con paso cansino, agarrados de la mano, como hermanos gemelos en el mismo útero, como amantes apasionados que se hacen inseparables, como la Tierra y la Luna...
Ojalá él fuera real y no un espejismo de su mente. Ojalá que aquél que camina a su lado no fuera sólo un halo de su imaginación. Y aun así que importa, ella es feliz a su lado, dejemos que caminen juntos hacia la eternidad.
Se alejaron ambos con paso cansino, agarrados de la mano, como hermanos gemelos en el mismo útero, como amantes apasionados que se hacen inseparables, como la Tierra y la Luna...
Ojalá él fuera real y no un espejismo de su mente. Ojalá que aquél que camina a su lado no fuera sólo un halo de su imaginación. Y aun así que importa, ella es feliz a su lado, dejemos que caminen juntos hacia la eternidad.
martes, 15 de mayo de 2007
lunes, 14 de mayo de 2007
Ruby
El día transcurría atosigante y pegajoso. Ríos de sudor corrían por su frente, como lágrimas que caen en el torrente del llanto más profundo. El flequillo chorreaba goterones que caían en su nariz, igual que el agua cae formando estalagmitas y estalactitas en las húmedas cuevas prehistóricas. Desarreglado, sucio, maloliente, ebrio desde hace semanas. Ella se acercó: "¡Hola! Vaya día que hace hoy, ¿eh?" "Sí, hace calorcillo. Pero tu estás guapísima esta mañana." "¡Gracias!". Se separaron, ella rumiando sus palabras. "¿Guapísima? Él nunca me dice esas cosas, no se fija. Será que va borracho". Una nube entristece sus ojos, ¿se está enamorando? Todos los días se ven, se saludan, charlan. Él siempre está bebido, es un pobre diablo. No te conviene, le diría su hermana. Ningún hombre, de hecho, si fuera por ella misma. Nunca muestra sus sentimientos, ella es la mujer de corazón de piedra. Fuerte y dominante, no quiere enamorarse: "El amor nos hace débiles, es un invento de nuestra mente, un espejismo, una excusa para dejarse mecer al viento" piensa. "Como una droga, como el chocolate, mm chocolate...". Además ella no se puede enamorar de un borracho, qué diría la gente...
¿Realidad?
Intensamente no. Cómo no se dio cuenta antes. Aunque sigue sin verlo claro, una bruma muy densa enmascara la realidad; es su percepción de la vida, trastocada por su propio subconsciente. Por eso no lo ve. Mucho tiempo habrá de pasar, para que en la distancia, ya lejos, pueda adivinar las verdaderas líneas de esa realidad subjetiva.
sábado, 12 de mayo de 2007
viernes, 11 de mayo de 2007
Ve
Aléjate. Huye de lo que te carboniza las entrañas. No mires atrás, sé fuerte.
Respira hondo, paso decidido, guíate por los pulsos de tu corazón, no cedas el dominio a tu mente, ahora es tu enemiga. Se vuelve contra tí, tiene miedo, sacrificará tu cuerpo por salvarse. Libéralo.
Y una vez libre, goza.
Respira hondo, paso decidido, guíate por los pulsos de tu corazón, no cedas el dominio a tu mente, ahora es tu enemiga. Se vuelve contra tí, tiene miedo, sacrificará tu cuerpo por salvarse. Libéralo.
Y una vez libre, goza.
jueves, 10 de mayo de 2007
El loco autocompasivo
- ¡Mátame! ¡No quiero seguir viviendo! ¡Soy un cobarde, mátame!
- ¿Por qué, si lo tienes todo?
- ¡No quiero seguir sufriendo, mátame!
- ¿Pero cual es tu sufrimiento? ¿El deseo? Si es así, sabes que es alcanzable, da el paso y cumple tu deseo, sino, neutralízalo y no sufras más.
- No, tengo miedo. ¿Y se doy ese paso y me caigo en el abismo?
- No hay abismo, lo has creado tú en tu mente. Da el paso.
- !No! - Las lágrimas a punto de desbordarse de sus ojos, grita - ¡No! ¡El abismo, no!
- Bueno, y si hay un abismo como tu dices, caerás y morirás, que al fin y al cabo es lo que quieres, ¿no? ¿Qué puedes perder con dar el paso?
- Tengo miedo. Miedo, miedo, miedo. En el abismo no se muere. Sólo se cae, y mientras se sufre...
- No te entiendo. Si no quieres dar el paso, allá tu, pero yo no te mataré.
- ¡No me dejes aquí, estoy sufriendo! ¿no me ves?
- Eres tonto. Y como bien dijiste, un cobarde. Ahí te dejo con tu miseria. Tú mismo te estás destruyendo, poco a poco, gramo a gramo, paranoias ocupan tu mente. Acabarás loco. Si es que no lo estás ya. - Ladea la cabeza, piensa que no tiene remedio. Es demasiado autocompasivo, aquí él ya no puede hacer nada, selló el otro con un muro de ladrillo las puertas que le comunicaban con el mundo. Perdió la noción de la vida. Ya es demasiado tarde (demasiado autocompasivo). Tu y yo sabemos donde llevan a los locos. Con "suerte" lo atiborrarán de pastillas y lo soltarán en un mundo fantástico, pensará que está muerto, no molestará. Un loco más en el mundo, a quien le importa, que más dará, mientras a nosotros nos dure nuestra felicidad...
- ¿Por qué, si lo tienes todo?
- ¡No quiero seguir sufriendo, mátame!
- ¿Pero cual es tu sufrimiento? ¿El deseo? Si es así, sabes que es alcanzable, da el paso y cumple tu deseo, sino, neutralízalo y no sufras más.
- No, tengo miedo. ¿Y se doy ese paso y me caigo en el abismo?
- No hay abismo, lo has creado tú en tu mente. Da el paso.
- !No! - Las lágrimas a punto de desbordarse de sus ojos, grita - ¡No! ¡El abismo, no!
- Bueno, y si hay un abismo como tu dices, caerás y morirás, que al fin y al cabo es lo que quieres, ¿no? ¿Qué puedes perder con dar el paso?
- Tengo miedo. Miedo, miedo, miedo. En el abismo no se muere. Sólo se cae, y mientras se sufre...
- No te entiendo. Si no quieres dar el paso, allá tu, pero yo no te mataré.
- ¡No me dejes aquí, estoy sufriendo! ¿no me ves?
- Eres tonto. Y como bien dijiste, un cobarde. Ahí te dejo con tu miseria. Tú mismo te estás destruyendo, poco a poco, gramo a gramo, paranoias ocupan tu mente. Acabarás loco. Si es que no lo estás ya. - Ladea la cabeza, piensa que no tiene remedio. Es demasiado autocompasivo, aquí él ya no puede hacer nada, selló el otro con un muro de ladrillo las puertas que le comunicaban con el mundo. Perdió la noción de la vida. Ya es demasiado tarde (demasiado autocompasivo). Tu y yo sabemos donde llevan a los locos. Con "suerte" lo atiborrarán de pastillas y lo soltarán en un mundo fantástico, pensará que está muerto, no molestará. Un loco más en el mundo, a quien le importa, que más dará, mientras a nosotros nos dure nuestra felicidad...
La niña triste
.

La niña está triste. Todos se fueron, la dejaron a solas con sus pensamientos y su osito de peluche. La niña no llora, porque no le quedan lágrimas. No le importa estar sola, pero hay gente. Parecen felices, niños que ríen, grítan, juegan. Podría acercarse, pero está clavada en el suelo. Los sigue con la mirada. ¿Envidia? Por qué, se pregunta. Qué he hecho para que me castigue sin jugar. Ya no me deja reír ni gritar. No puede. Su corazón quiere, pero hay algo que le impide moverse. Está cómoda en el banquito. Está sola, pero cómoda. En realidad es una excusa. Ella quiere jugar con los niños, pero no le sale de dentro. Si al menos ellos se acercaran... Les ignoraría. Tendrían que insitir. Entonces ella jugaría y reiría y gritaría. Y puede que se sintiera feliz. Aunque fuese una felicidad engañosa, una pseudofelicidad. Cualquier cosa es mejor que estar triste. No, las lágrimas no caen. Todos se fueron. La abandonaron. ¿O fue ella la que se perdió? Mirando las nubes, las hojas, las flores. Se distrajo de lo verdaderamente importante. Y se quedó sola. Odia a los niños. Porque parecen más felices que ella. Su vida parece mejor. Se quedará ahí, agarrotada, odiando de lejos a esos niños felices. ¿Y por qué no se les une? ¡No! Una vocecita en su cabeza. ¿Por qué no? Otra vocecita. Me da vergüenza. No me van a querer. Y me sentiré más triste. Me abandonará también mi osito. No. Me quedaré aquí a esperar a papá y a mamá. Pero niña triste, ellos no vendrán, ni los niños ni tus papás. Te quedarás odiando, envidiando. ¿Pero los niños odian? Pues si esto no es eso, no sé lo que es.

La niña está triste. Todos se fueron, la dejaron a solas con sus pensamientos y su osito de peluche. La niña no llora, porque no le quedan lágrimas. No le importa estar sola, pero hay gente. Parecen felices, niños que ríen, grítan, juegan. Podría acercarse, pero está clavada en el suelo. Los sigue con la mirada. ¿Envidia? Por qué, se pregunta. Qué he hecho para que me castigue sin jugar. Ya no me deja reír ni gritar. No puede. Su corazón quiere, pero hay algo que le impide moverse. Está cómoda en el banquito. Está sola, pero cómoda. En realidad es una excusa. Ella quiere jugar con los niños, pero no le sale de dentro. Si al menos ellos se acercaran... Les ignoraría. Tendrían que insitir. Entonces ella jugaría y reiría y gritaría. Y puede que se sintiera feliz. Aunque fuese una felicidad engañosa, una pseudofelicidad. Cualquier cosa es mejor que estar triste. No, las lágrimas no caen. Todos se fueron. La abandonaron. ¿O fue ella la que se perdió? Mirando las nubes, las hojas, las flores. Se distrajo de lo verdaderamente importante. Y se quedó sola. Odia a los niños. Porque parecen más felices que ella. Su vida parece mejor. Se quedará ahí, agarrotada, odiando de lejos a esos niños felices. ¿Y por qué no se les une? ¡No! Una vocecita en su cabeza. ¿Por qué no? Otra vocecita. Me da vergüenza. No me van a querer. Y me sentiré más triste. Me abandonará también mi osito. No. Me quedaré aquí a esperar a papá y a mamá. Pero niña triste, ellos no vendrán, ni los niños ni tus papás. Te quedarás odiando, envidiando. ¿Pero los niños odian? Pues si esto no es eso, no sé lo que es.
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