lunes, 14 de mayo de 2007

Ruby

El día transcurría atosigante y pegajoso. Ríos de sudor corrían por su frente, como lágrimas que caen en el torrente del llanto más profundo. El flequillo chorreaba goterones que caían en su nariz, igual que el agua cae formando estalagmitas y estalactitas en las húmedas cuevas prehistóricas. Desarreglado, sucio, maloliente, ebrio desde hace semanas. Ella se acercó: "¡Hola! Vaya día que hace hoy, ¿eh?" "Sí, hace calorcillo. Pero tu estás guapísima esta mañana." "¡Gracias!". Se separaron, ella rumiando sus palabras. "¿Guapísima? Él nunca me dice esas cosas, no se fija. Será que va borracho". Una nube entristece sus ojos, ¿se está enamorando? Todos los días se ven, se saludan, charlan. Él siempre está bebido, es un pobre diablo. No te conviene, le diría su hermana. Ningún hombre, de hecho, si fuera por ella misma. Nunca muestra sus sentimientos, ella es la mujer de corazón de piedra. Fuerte y dominante, no quiere enamorarse: "El amor nos hace débiles, es un invento de nuestra mente, un espejismo, una excusa para dejarse mecer al viento" piensa. "Como una droga, como el chocolate, mm chocolate...". Además ella no se puede enamorar de un borracho, qué diría la gente...

No hay comentarios.: