"Tú eres una de las personas a las que más quiero en este mundo, si es que no eres ya a la que más adoro. Siempre has estado ahí, a mi lado, cuando me caía ahí estaba tu mano para levantarme, cuando necesitaba un hombro en el que llorar, ponías el tuyo. Siempre me has escuchado, mis alegrías, mis penas, mis películas y mis paranoias. Me has ayudado a pensar, a aclarar mi mente cuando sólo había caos. Has estado en mis momentos felices, pero también en los que no lo fueron tanto. Eres la persona perfecta, a todo te amoldaste, a cualquiera de mis necesidades, a mis penurias y estrecheces. Me ayudaste a conciliar el sueño en días de tormenta, en días en los que mi cabeza no paraba de pensar. Y todo lo que me enseñaste. Aún así me quedo corta al relatar todas tus excelencias y virtudes. Y aunque no las tuvieras, te querría igual, porque para mí tu eres perfecto."
Se alejaron ambos con paso cansino, agarrados de la mano, como hermanos gemelos en el mismo útero, como amantes apasionados que se hacen inseparables, como la Tierra y la Luna...
Ojalá él fuera real y no un espejismo de su mente. Ojalá que aquél que camina a su lado no fuera sólo un halo de su imaginación. Y aun así que importa, ella es feliz a su lado, dejemos que caminen juntos hacia la eternidad.
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